Vamos a ser directos porque es la queja número uno de quien va sin saber. La estructura maya de El Cedral es un solo cuarto de piedra, con techo abovedado y restos de estuco. Mide unos pocos metros. No es una pirámide, no hay escalinatas, no hay explanada.
Si llegas esperando algo parecido a Chichén Itzá o a Tulum, te vas a bajar del taxi, vas a ver la estructura, y en cinco minutos vas a estar preguntándote si eso era todo. Sí, eso era todo. Y aun así vale la pena, porque lo que hace importante a El Cedral no es el tamaño: es que ahí empezó Cozumel moderno y que la ruina lleva ahí desde mucho antes.
Si lo que traes ganas es de ruinas mayas de verdad, en la isla el sitio grande es San Gervasio y en tierra firme están los famosos. Ve a El Cedral por el pueblo, por la historia y por la feria, no por la arqueología.