La jugada que mejor funciona es llegar temprano, apenas abre. El arrecife está más tranquilo, el agua más clara y agarras camastro y sombra sin pelearte con nadie. Arranca por el snorkel, cuando tienes más energía y el sol todavía no pega tan fuerte, y deja el jardín botánico y la comida para media mañana en adelante.
Con niños, Chankanaab es de lo más sencillo de la isla. El agua es baja y calmada, se entra por escalera, y hay áreas donde los más chicos juegan sin meterse a lo hondo. Aun así, ponles chaleco o flotador, no los pierdas de vista en el arrecife y échales bloqueador biodegradable, porque el químico normal daña el coral. Un descanso a media tarde bajo la sombra y aguantan el día entero.
Qué llevar para no batallar: traje de baño puesto desde el hotel, toalla, sandalias que agarren bien en piso mojado, bloqueador biodegradable, gorra y una muda seca para el regreso. Puedes rentar equipo de snorkel ahí, pero si tienes visor y aletas propios, llévalos: te acomodan mejor y te ahorras la renta. Trae algo de efectivo en pesos para bebidas o algún extra, y agua para mantenerte hidratado con el calor.
Si Chankanaab te deja con ganas de más agua, la isla tiene otros dos clásicos de snorkel: El Cielo, el banco de arena de las estrellas de mar al que se llega en lancha, y las salidas de buceo y snorkel al arrecife. Y si prefieres ver primero todo lo que hay para hacer, empieza por la guía de tours en Cozumel.